viernes, 2 de diciembre de 2016

Estudio ENSERio, 2016

La Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (CREER), dependiente del IMSERSO, han impulsado la actualización del Estudio de Necesidades Sociosanitarias de las personas con Enfermedades Raras en España “ENSERio”, cuya primera edición se  publicó en 2009.
 En aquel 1º primer Estudio “ENSERio”, el 77% de los participantes afirmaron haberse sentido discriminados en alguna ocasión por motivo de su enfermedad poco frecuente. Además, la dificultad de acceso a los tratamientos afectaba entonces al 40% de los pacientes y el promedio de tiempo de espera de diagnóstico se situaba en 5 años, alcanzando los 10 años en un 20% de los casos. La nueva edición del estudio permitirá conocer la evolución de estas cifras.
En esta nueva edición del ENSERio, cuya parte técnica coordina la Universidad CEU Cardenal Herrera, participarán más de 1.500 personas y 150 asociaciones, a través de un amplio cuestionario, que duplica la muestra de la 1ª edición.
El Registro Estatal de Enfermedades raras ya ha publicado en su web una invitación a todas las personas con estas patologías para que respondan el cuestionario y creemos que los propios pacientes o sus tutores y padres – en el caso de los niños afectados - pueden interpretar un papel crucial para garantizar el éxito del estudio contestando al correo si no lo habéis hecho ya. Sin la participación del máximo posible de afectados, el Estudio ENSERio no puede garantizar una suficiente fiabilidad socio estadística.
Es por ello que os invitamos a publicar en vuestros recursos on line (web, redes sociales, etc.) un mensaje de invitación a las personas con ER para que participen rellenando el cuestionario del Estudio ENSERio.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

España realizó 156.865 ciclos de reproducción asistida en 2014

Ministerio Sanidadactasanitaria.com/ Madrid 8 Nov, 2016
El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha presentado el informe de los datos de 2014 del Registro Nacional de actividad y resultados de los tratamientos de reproducción asistida en España, en el que figura que se realizaron 156.865 ciclos de reproducción, lo que según el Ministerio sitúa al país “a la cabeza de Europa”.
Dicho registro recoge datos de 278 centros que realizan tratamientos de fertilidad en España. De estos centros, 225 realizan fecundación in vitro y 272 inseminación artificial, aunque en muchos de ellos se llevan a cabo ambas técnicas.
Desde la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), encargada en los últimos años de gestionar el Registro del Ministerio de Sanidad, señalan que es el 1º registro de técnicas de reproducción asistida que ofrece datos globales sobre la cantidad y la calidad de los tratamientos, además de otros aspectos de interés, como el nº de nacimientos, la edad de los pacientes y el porcentaje de partos múltiples. 
Partos y edad de pacientes
El nº de partos registrados, gracias a las técnicas de reproducción recogidas en el informe, asciende a 28.669 durante ese año. Fruto de esos partos nacieron un total de 33.934 bebés; se mantiene la tendencia de disminución de la tasa de parto múltiple de los últimos años, que se sitúa actualmente en un 20,4 %.
El 47 % de los ciclos de fecundación in vitro (FIV), con independencia de la procedencia de los óvulos, se realizó a pacientes de entre 35 y 39 años, que es el grupo mayoritario. Sin embargo, el 68 % de las FIV con donación de óvulos se hicieron en pacientes mayores de 40 años.
“En cuanto a la Inseminación Artificial, es una técnica en la que se requiere una buena calidad ovocitaria para que se produzca el embarazo, ya que la fecundación se produce de manera natural, dentro del útero de la mujer, sin más ayuda que la inserción de la muestra de semen en la vagina, a través de una cánula. 
En este caso, 93,5% son ciclos de mujeres menores de 40 años y un 6,5% (2.627 inseminaciones) son ciclos de mayores de 40”, concluye el Ministerio.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Ya existen pruebas genéticas diagnósticas para la mitad de las enfermedades raras

Rafael Dal-Ré, José M Mato y Carmen Ayuso
La jornada sobre Enfermedades Raras y su relación con la ciencia y la ética ha concluido con el anuncio de que en la actualidad la mitad de estas patologías ya dispone de pruebas diagnósticas de base genética.
En el encuentro, que se desarrolló dentro del XVII Ateneo de Bioética en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, diferentes especialistas abordaron aspectos fundamentales para la evolución de las enfermedades raras, tales como los medicamentos huérfanos, las terapias génicas de 3ª generación y la aproximación a estas patologías desde la ética. 
Nuevas esperanzas diagnósticas
La responsable del servicio de Genética del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz, doctora Carmen Ayuso, afirmó que ya se ha conseguido desarrollar pruebas clínicas diagnósticas para la mitad de las patologías poco frecuentes. Se trata de pruebas que permiten precisar los diagnósticos, conocer la base genética de las enfermedades, calibrar el riesgo de que afecten a más miembros de las familias de los pacientes y realizar pronósticos en un nº creciente de casos.
Sin embargo, Ayuso también explicó que estas pruebas requieren unos desembolsos muy importantes en tecnología y profesionales altamente especializados, por lo que pidió a las autoridades sanitarias que regulen su acceso en equidad para todos los afectados, dentro del Sistema Nacional de Salud, y que se articule un marco ético que dé seguridad a los investigadores y confianza a los pacientes. 
Caída de la investigación
El presidente de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), Juan Carrión, moderó la mesa dedicada a analizar el enfoque clínico y ético de las enfermedades raras. Durante su introducción, instó a que los responsables políticos fijen como una de sus prioridades la investigación en enfermedades raras. Por eso lamentó que los fondos destinados a dicha investigación se hayan reducido a la mitad en los últimos 5 años, junto a la fuga de cerebros materializada en la salida de jóvenes investigadores que buscan mejores rumbos profesionales fuera de España.
Así mismo, Carrión resaltó la paradoja de que se subvencionen pruebas deportivas como la regata de vela de Santender, sin tener ninguna objección para ello, mientras que sólo el 25 % de los proyectos de investigación reciben apoyo financiero público. 
Tratar con el genoma del VIH
El jefe de la División de Terapias Innovadoras del CIEMAT / CIBERER / ISFJD, Juan A. Bueren, describió el estado actual y las perspectivas recientes sobre la terapia génica en enfermedades raras. Comparó la diferencia que existe entre las terapias farmacológicas y las génicas a la hora de buscar un biorreactor, al introducir las segundas un vector, generalmente de tipo vírico, en el organismo del paciente.
A continuación, el ponente distinguió la terapia génica no integrativa, más sencilla y dirigida a ciertos tipos de hemofilia,  de la que sí es integrativa. En este último caso y dentro de las enfermedades linfo-hematopoyéticas, detalló cómo se obtienen células madre de niños para su purificación. Posteriormente, dichas células se ponen en contacto con los vectores (materiales de retrovirus) produciéndose la referida integración. Una vez que esas células se incorporan al organismo se evita el rechazo y se consigue una buena respuesta inmunológica. Estas experiencias, en niños burbuja, sin embargo, desarrollaron leucemias a los 2 años del tratamiento, debido a que los vectores activaron oncogénesis, mediante el fenómeno conocido como transactivación.
 Investigaciones en España
Tras esas terapias génicas fallidas de 1ª generación, y mediando una coyuntural merma de fondos, se volvió a investigar con la modificación del genoma del virus del VIH. A pesar de ser muy patogénico, una vez modificado, se logró observar que no activaba genes oncológicos. Como fruto de ello, se aprobó Strimbelis, 1º fármaco desarrollado a partir del genoma modificado del VIH. En España, explicó Bueren, se está trabajando en anemia de Fanconi, una patología conocida desde los años 20 del siglo XX. Su característica es provocar en fallo de la médula óesea y ciertos desarrollos oncológicos. Para esta enfermedad rara, la única posibilidad terapéutica es el trasplante de médula, únicamente de pacientes compatibles que generalmente pertenecen a la familia del paciente.
Para corregir esta situación, su equipo pidió permiso a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), mediante un doble ensayo clínico (FANCOSTEN, FANCOLEN). La investigación incluyó la modificación de las células de los pacientes, que posteriormente se empezaron a trabajar para ser infusionadas a 8 pacientes de los 10 que estaba previsto reclutar. Entre ellos, se observó, a comienzos de 2016, que 2 niños tenían un incremento de las células corregidas al tiempo que fueron desapareciendo las células infusionadas previamente a sus organismos. Buenos datos para Bueren, aunque preliminares, que coinciden en estas fechas con el inicio de tratamiento a un 3º paciente pediátrico.
Concluyó su exposición el doctor Bueren con el adelanto de la 3ª generación de terapias génicas, integrativa y dirigida, que aprovecha el daño de la cadena de ADN mediante el uso de nucleasas, especialmente CRISPR, que impiden la infección por VIH. De todo ello se podrá conseguir relativamente pronto, según el especialista, insuflar células sanas a las células germinales e incluso a cigotos humanos, para impedir el desarrollo de las enfermedades raras antes de su aparición. 
La ética como principio y fin
El presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud, Diego Gracia, analizó las enfermedades raras desde la óptica de la ética. Para explicar el hecho de que las enfermedades raras estén de moda, cuando son tan antiguas como la humanidad, apeló al enorme desarrollo que ha experimentado la biología molecular en las últimas décadas, como un revival de lo que ya ocurrió en el siglo XIX con las enfermedades infectocontagiosas.
A lo anterior añadió Gracia que, a pesar de que el nº de pacientes es reducido por cada patología rara, la suma de todas es muy grande. Todo ello despierta un interés de los investigadores, las autoridades y la población general, de forma que es previsible que aún se expandirá más su investigación cuando el Big Data permita aprovechar todos los datos clínicos que se generen en el mundo. Eso será posible, según Gracia, cuando se desarrolle en todo su potencial el sistema de aprendizaje desde la Salud (Learn Healthcare System).
En el terreno de la ética aplicado a la investigación, el ponente aseveró que aquella exige que nunca se dañe al paciente. Dado que las investigaciones génicas no garantizan este principio básico en todas las ocasiones, Gracia expuso varias precauciones que deben tener presentes los investigadores, situados todas ellas alrededor de un consentimiento informado que siempre debería estar bien hecho. Una tarea que no siempre resulta sencilla, según apostilló el especialista en psiquiatría y ética.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Avances en terapia génica para el tratamiento de las enfermedades metabólicas

Terapia génica
Avances en ECM
guiametabolica.org/Cristina Fillat, Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), Barcelona, 14/09/2016
Podríamos decir que hoy en día estamos de enhorabuena en el camino de la terapia génica para las enfermedades metabólicas. Y estamos de enhorabuena porque podemos explicar una historia, aquí muy resumida, de más de 2 décadas de recorrido, con un final feliz.
La terapia génica se inició a finales de la década de 1980 y en el año 1990 se llevó a cabo un 1º ensayo clínico en pacientes con una enfermedad metabólica, la inmunodeficiencia severa combinada per déficit de la enzima adenosina desaminasa (ADA-SCID). En aquel momento el ensayo no tuvo buen resultado y no se observó ninguna mejoría en la evolución de la enfermedad, aunque tampoco se describieron efectos nocivos.
Unos años después, otro grupo decidió emprender nuevamente ensayos clínicos de terapia génica para la misma enfermedad, pero incorporando algunas modificaciones técnicas que, durante esos años de investigación, se había demostrado que podían ser importantes.
El año 2016 este tratamiento ha sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento para su comercialización, después de más de 20 años desde el inicio del 2º ensayo clínico y la demostración de que esta terapia conseguía reconstituir la inmunidad de los niños tratados, logrando la normalización de los recuentos de células T y la funcionalidad de células B.

Desde ahora, los niños diagnosticados de ADA-SCID que no tengan un donante histocompatible que les permita recibir un trasplante de médula ósea, podrán ser tratados mediante terapia génica.
En este caso, la terapia consistirá en obtener células progenitoras hematopoyéticas del paciente y, de forma ex-vivo en el laboratorio, manipularlas para introducir mediante un vector retroviral una copia correcta del gen ADA. Después, estas células serán reinfundidas al paciente y se iniciará ya la recuperación.
Se han necesitado 26 años, mucha investigación y el compromiso de profesionales y familias, pero hoy en día los niños con ADA-SCID tienen una buena opción terapéutica.
Éste es el 2º medicamento de terapia génica que se comercializará, porque el 1º se aprobó el 2012 y fue también para una enfermedad metabólica, la deficiencia de lipoproteína lipasa (LPLD).
Su aplicación se aprobó para adultos y consiste en la inyección intramuscular de un vector viral adeno-asociado que transporta una copia correcta del gen de la lipoproteína lipasa.

Las enfermedades metabólicas son muchas y muy diversas, porque el metabolismo es clave para la funcionalidad de nuestras células y, por lo tanto, para el conjunto del organismo. Conocer la genética, el trastorno celular y la fisiopatología de la enfermedad es imprescindible para poder iniciar el diseño de una posible terapia génica.
Hoy en día, además de ADA-SCID y LPLD, que ya han entrado en otra fase, existen ensayos clínicos de terapia génica para otras enfermedades metabólicas, por ejemplo, para algunas enfermedades lisosomales, como Sanfilippo o Tay-Sachs, o glucogenosis, como la enfermedad de Pompe.
También hay ensayos para algunas leucodistrofias, etc... En fases menos avanzadas, en estudios preclínicos hay más terapias en desarrollo que en unos años se confía que podrán transferirse a la clínica. 
Por lo tanto, el camino no solo está abierto, sino que está avanzando rápidamente.
De hecho, mientras comenzamos a tener los 1º medicamentos de terapia génica, la investigación en los laboratorios ha entrado en una nueva era, la que llamamos “edición genómica”.
Ahora podemos modificar el genoma de unas células en cultivo, de manera que se pueda corregir una mutación puntual o se pueda introducir la copia del gen correcto en la región del genoma adecuada. Esta tecnología abre las puertas a la reparación génica.
Precisamente, en 2016 se han publicado unos 1ºs estudios en modelos animales de enfermedad, que demuestran que con estas herramientas es posible corregir defectos metabólicos.
Aún hay mucho camino para recorrer, sobretodo porque se necesita abordar extensamente la especificidad de la tecnología y la ausencia de efectos secundarios. En este sentido, el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), en colaboración con el Servicio de Bioquímica y Genética Molecular del Hospital Clínic de Barcelona, trabajan en el diseño de una estrategia de edición genómica para un futuro tratamiento de la aciduria glutárica.
Nos hallamos, pues, en unos momentos apasionantes, donde se comienzan a recoger los frutos de muchos años de investigación, que han conducido a la terapia génica hacia una realidad clínica para el tratamiento de algunas enfermedades.
Mientras, se abren nuevos horizontes con el desarrollo de terapias de edición del genoma, que intentan ser mucho más precisas.

martes, 20 de septiembre de 2016

Los sarcomas constituyen el 1% del total de tumores malignos

Son poco frecuentes y los responsables del 2% de la mortalidad a causa de un cáncer. 
Hoy se celebra el Día Nacional de la enfermedad. 
ANDRÉS LIJARCIO | Madrid - 20-09-2016 |
El sarcoma es un tipo de tumor poco frecuente, aunque sólo en la Unión Europea tiene una incidencia de 5 casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes.
 Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), los sarcomas constituyen aproximadamente un 1% del total de tumores malignos y son responsables del 2% de la mortalidad debido al cáncer.
Los especialistas recuerdan durante la celebración del Día Nacional del Sarcoma que son ligeramente más frecuentes en hombres que en mujeres y que pueden darse en pacientes de todas las edades, incluso en niños y adolescentes. A pesar de ello, la edad más común en la que aparecen en adultos se encuentra entre los 40 y los 60 años.
Los expertos apuntan a que la gran mayoría de casos diagnosticados no están asociados a ningún factor de riesgo conocido, no obstante, en un pequeño nº de casos pueden reconocerse factores de predisposición, como la presencia de algunas enfermedades raras hereditarias o la administración previa de radioterapia durante varios años antes.
Los sarcomas son un grupo heterogéneo de tumores que pueden aparecer a partir de distintos tejidos y en diversas partes del cuerpo. Existen 2 grandes grupos: los sarcomas de partes blandas (SPB) que se desarrollan en los tejidos blandos del organismo como los músculos, tendones, grasa, etcétera, y los sarcomas óseos (del esqueleto).
Los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) son técnicamente sarcomas de partes blandas, pero se consideran distintos por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales. Existen hasta más de 150 variedades de sarcomas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque aproximadamente el 60% de ellos aparece en brazos o piernas, el 30% en tronco o abdomen y el 10% en cabeza o cuello. 
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Según los especialistas, los sarcomas han experimentado importantes avances en su diagnóstico y tratamiento en los últimos años. Algunos de ellos, de hecho, han pasado en menos de 10 años de ser tumores mal identificados y resistentes a la quimioterapia convencional, a convertirse en una entidad biológica, bien entendida y distinguible de otros sarcomas. 

Todo ello ha sido posible gracias a la investigación de nuevos medicamentos. Además, los expertos señalan que actualmente están en marcha diversos ensayos clínicos de más fármacos con resultados preliminares prometedores, con lo que en los próximos años aumentará el arsenal terapéutico contra esta patología.

lunes, 8 de agosto de 2016

Relación entre el Cáncer y el Dolor: Superado


"Le he entregado un año de mi vida al cáncer, y es suficiente"
La economista Raquel Riol.

"Le he entregado un año de mi vida al cáncer, y es suficiente". La actitud con que se afronta la noticia de que se sufre un tumor maligno determina el bienestar y reduce la sensación de dolor.


Àngels Gallardo,Domingo, 7 de agosto del 2016 
La forma cómo cada persona integra la realidad de que sufre un cáncer es similar a cómo asume el resto de imprevistos dolorosos que ofrece la vida, aseguran los oncólogos. “Unas personas, se deprimen y no salen de casa. Otras, se dicen: ‘vamos a solucionar esto, voy a hacer lo que me dicen los médicos y del resto me olvido'”, explica Cristina Saura, oncóloga del Hospital del Vall d’Hebron.
Esta última es la actitud que escogió Raquel Riol, de 54 años, vecina de Mataró, madre de 4 hijos y economista en una compañía farmacéutica, el día que le confirmaron que sufría un cáncer. El tumor se lo detectó ella misma, en la 1ª semana de diciembre del 2010: un bulto de 5 cm de diámetro en el pecho derecho, evidente, surgido de forma fulminante. “Como de la noche a la mañana -recuerda Raquel-. Hacía muy poco que me había hecho la mamografía de control que programan desde Salut”.
Todo sucedió muy rápido, recuerda. “Mi ginecóloga del CAP me quiso tranquilizar, ‘no será nada, pero vamos a mitrarlo’, me dijo", relata Raquel. En el Hospital de Mataró le hicieron, rápidamente, destaca, una mamografía, una ecografía y una termografía. “Es un cáncer en estadio 2, aparentemente, sin ganglios afectados”, le anunciaron. “En ese momento, pasé miedo. Fue el peor”, prosigue. Antes del día de Navidad de aquel año, recibía la 1ª dosis de quimiotrapia en el Vall d’Hebron. “Empecé con quimio para reducir el tamaño del tumor. Cuando me lo extirparon, era pequeñito”, explica. 
2 INTERVENCIONES, Y LA QUIMIO
6 meses después, entró en quirófano. 2 veces consecutivas en 10 días, porque en la 1ª intervención no vieron que el ganglio centinela estaba afectado, explica. “Me extirparon todos los ganglios de la axila”, añade. Posteriormente, recibió radioterapia y en el intermedio fue operada de una hernia dorsal. Eso fue lo que más dolor le causó, recuerda. En abril del 2012, volvió a trabajar. 

Raquel Riol se describe a sí misma, y resulta evidente, como una mujer “fuerte y activa”. Sostiene, sin ambigüedades, que el tumor no ha limitado sus proyectos. “Le he entregado 1 año de mi vida al cáncer, y es suficiente. No quiero invertir ni una semana más en este tema-advierte contundente-. Vivo bastante tranquila. Voy a las revisiones que me indica mi oncóloga, totalmente calmada. Nada de angustia. Sé que estoy más controlada que la mayoría de mujeres que van por la calle. Estoy en las mejores manos médicas, si pasa algo, tendré el mejor tratamiento: no quiero dedicar ni un segundo más al cáncer”, repite. “Vivo como si fuera una persona sana que no ha dejado nunca de estar sana”, resume.
La etapa más difícil, rememora, fue la que precedió al momento en que los médicos trazaron el plan de ruta de su tratamiento: cuando le anunciaron su programa terapéutico, se puse en acción. “Ya podía intervenir”. ¿Miedo a perder la vida? “Si, claro. Lo tuve. Tengo 4 hijos. No estoy preparada para morir aún”.
La actitud de Raquel Riol ha facilitado su evolución y su actual bienestar, sostienen sus médicos. “No está demostrado que el optimismo, la confianza o la buena actitud mejoren el pronóstico de un cáncer, pero sí que está comprobado que reducen las sensaciones dolorosas”, asegura la psicóloga Irene Mensa, del Vall d’Hebron. “El dolor físico se potencia cuando hay angustia -añade-, al igual que la sensación de ahogo en quienes sufren cáncer de pulmón, la debilidad, el cansancio… todo se experimenta amplificado cuando hay angustia”.
Según ha observado Mensa, todas las personas tienen recursos para sobrellevar las peores adversidades, pero no siempre los conocen. “Nuestra función es ayudar a que los identifiquen”, concluye Irene.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Que es un Encondroma?


elmundo.es/ RICARDO CUBEDO, S.O.M., Clínica Universitaria Puerta de Hierro (MADRID), viernes 12/01/2007
PREGUNTA.- A mi mujer (45 años) le apareció en una radiografía casual del hombro para ver una tendinitis, una lesión compatible con encondroma en la unión metafiso-diafisaria del húmero de forma longitudinal de unos 3 cms. Así es lo que le diagnosticó el radiólogo en una RMN a petición del traumatólogo. No presentan molestias ni síntomas de enfermedad. Sin embargo, se le ha requerido una gammagrafía ósea
Mi pregunta es si con esta prueba se puede llegar a un diagnóstico definitivo o se debe seguir con una actitud más investigadora con otras pruebas por si hubiera confusión con condrosarcoma. ¿Cuál sería el seguimiento de esta tumoración y a través de qué pruebas y cuál es la evolución probable en los próximos meses?
RESPUESTA.- Un encondroma es un tumor benigno del hueso que no tiende a crecer y que sólo se maligniza en rarísimas ocasiones. Tan sólo con la radiografía simple se puede distinguir casi siempre un encondroma (benigno) de un condrosarcoma (maligno). Aun así, lo sensato es realizar una resonancia que lleva la seguridad casi al grado de certeza. Si las características del encondroma son las típicas, no es bueno biopsiarlo. Tampoco se debe de quitar por si acaso. La única buena razón para extirpar una lesión benigna de este tipo es que duela o moleste de algún modo.
Será bueno mantenerla controlada. Algo sensato sería repetir la radiografía del hombro en unos 3 o 6 meses. Si no ha cambiado nada, ya puede pasar a revisarse cada año. Creo que al cabo de 4 o 5 años, las revisiones se podrían espaciar, tranquilamente, a 2 o 3 años. Mientras las placas simples sean idénticas unas a otras no veo motivo para repetir la resonancia, aunque puede que su traumatólogo se quede más tranquilo que con la radiografía. Tampoco me parece mal.
En el caso de que la lesión crezca o cambie, habrá que biopsiarla. 
Pero, ¡ojo!, la biopsia debe de hacerla un traumatólogo experto en sarcomas, idealmente uno que trabaje en un hospital grande en colaboración con oncólogos y, si es posible, el mismo que acabaría operando la lesión si hubiera de hacerse.
 La biopsia de los sarcomas no es cosa que se deba tomar a la ligera. Si se hace mal, puede complicar muchísimo la cirugía.